Una de las cosas que las personas aprendemos con el tiempo es a llevarnos bien con nuestros defectos. A todos nos ha costado reconocer que en nuestra vida no todos eran virtudes .En la vida nos acompañan limitaciones de todo tipo y con ellas convivimos.

Aprender a llevarnos lo mejor posible con lo peor de nosotros nos puede permitir mitigar el desasosiego que nos produce. Hemos de ser comprensivos con nuestra vida y no pedirnos más de lo que podemos dar, aunque sí es conveniente mantener las ilusiones. El autoconocimiento es un ejercicio de sabiduría y eficacia pues nos permite reconocer nuestras ignorancias y defectos. No hay peor ignorancia que la de no conocernos a nosotros mismos.

Es necesario que tengamos una idea clara de cómo somos y cuáles son nuestras limitaciones pues de lo contrario nos pasaremos el tiempo achacando a los otros nuestros propios fallos y desgracias con los consecuentes problemas de comunicación con los demás. Es una tarea difícil porque no siempre somos capaces de reconocer nuestra propia realidad.

Las personas que actúan con inteligencia y sensibilidad buscan discernir cada uno de los aspectos de su personalidad. También si estamos atentos a lo que nos dicen podemos encontrar una buena información de lo que somos. La aceptación es el camino hacia la paz con uno mismo y la manera de seguir creyendo en ti y en los demás. Lo que resistes persiste. Lo que aceptas, lo transformas.

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