Cuando tengo una motivación clara para generar un cambio y conseguir algo diferente, lo habitual es dejar de hacer aquello que hago habitualmente e intentar crear una nueva realidad con hábitos nuevos.

Funcionamos mejor con los hábitos y no con pequeños arranques de voluntad a la hora de la consecución de un objetivo.

Es importante centrarse en construir hábitos saludables y crear un estilo de vida, y no en hacer determinadas acciones en determinados momentos.

Para crear un nuevo hábito necesitas de 3 ingredientes:

  1. Compromiso

Porque la decisión de cambiar es tuya y solo tuya. Para cambiar de forma consciente. Hay ejercicios muy sencillos que te pueden ayudar a comprometerte. Uno de ellos es hacer un contrato personal contigo mismo. Estipula tus compromisos.

2. Márcate un plazo

Te será mucho más sencillo con plazos cortos (30 días) que te permitirán ver los resultados rápidamente y podrás analizar si tu nuevo hábito es positivo o no para ti, y lo mantienes en el tiempo.

3. Perseverar

No te autoengañes trampeando. Date cuenta de lo que te dices “hoy no tengo ganas…” “Ya lo haré mañana” esto son las trampas de tu ego para impedirte cambiar y avanzar. Pon intención y hazlo.

Lo que vayas hacer hazlo de una forma consciente, dándote cuenta de lo que estás haciendo.

Durante los primeros días, es posible que tengas tendencia a olvidarte o a relajarte, por eso es muy importante que recuerdes cada día la motivación que te empujó a dar este paso.

Crear nuevas costumbres es muy importante ya que nos facilitan el trabajo en nuestro progreso. Ya no tendrás que decir “Hoy voy a cambiar” sino que lo harás automáticamente sin ningún esfuerzo por tu parte.

Pon el foco haciéndote preguntas abiertas con qué, cómo, cuándo, dónde…

Varios motivos pueden entorpecer la consecución de los hábitos nuevos:

  • No concretas exactamente lo que quieres conseguir.
  • No concretas cómo lo vas a conseguir.
  • Se pasa de cero a cien directamente.

Marcarse objetivos no está mal. Pero no es lo más efectivo para construir nuevos hábitos. Muy efectivo es cambiar el entorno. 

Nuestras relaciones influyen en nuestra manera de hacer, como ejemplo nos puede servir el hábito de hacer deporte, si hacen poco deporte y sobre todo lo menosprecian, es mucho más difícil que acabemos haciendo deporte. Y es probable que de alguna manera tiendas a ello.

Prueba a cambiar el entorno según el nuevo hábito que quieras conseguir. Posiblemente, necesites menos fuerza de voluntad para la repetición de una tarea. No es una cuestión de poner objetivos de cambio, sino de cambiar el estilo de hacer para generar un cambio en ti mismo.

Cambiar hábitos nos permite obtener nuevas percepciones de la realidad y darnos cuenta de que todo es relativo.

Permítete disfrutar del trayecto durante el cambio de hábitos, ponlo en valor y saboréalo.