Una definición sencilla y concreta de procrastinación es la acción de postergar actividades que se deben de atender en su debido tiempo.

No es bueno generalizar y quiero aclarar antes de extenderme, que dejar algo para más adelante, de forma consciente y meditada, significando algo mejor para ti (por ejemplo, poderte centrar en cosas que realmente son más importantes),entonces no estamos hablando de procrastinación.

Cuantas veces nos decimos o escuchamos de otros:”Justo ahora no es el momento…”,”No estoy a tope, no estoy en condiciones…”,”Hoy no pero mañana seguro que lo hago…”. Podría incluir una larga lista de pretextos que, muchas veces, nos ponemos a nosotros mismos para desencadenar la evasión de la tarea que tenemos que realizar. Es una manera de evitar una situación que nos desagrada.

La procrastinación es más alta cuanta mayor dificultad presente la tarea. Tareas que impliquen mucha energía física para ejecutarla, o bien mucho esfuerzo intelectual, valoradas  por el procrastinador, como estresantes, abrumadoras, desagradables, aburridas, costosas, tras lo cual se genera un aplazamiento permanente que puede durar toda la vida o bien hasta los días previos a la tarea.

La procrastinación es un hecho frecuente en nuestra sociedad y un método de excusas para dejar de hacer las cosas y aplazarlas para otro momento

Su uso excesivo puede llegar a convertirse en un hábito para evadir las responsabilidades más “pesadas” por otras más livianas pudiendo afectar, de manera notable, a nuestra vida cotidiana generando grandes niveles de ansiedad y estrés .Debemos poner atención cuando se convierte en un hábito continuo que afecta en nuestra vida diaria, a nuestro trabajo, a nuestro ocio y a todas las obligaciones que debemos realizar a lo largo de nuestra semana.

El primer paso ahí si quieres dejar de procrastinar es ver por qué no te gusta hacer lo que hay que hacer.

Pudiera ser que muchas de las tareas que vas posponiendo son compromisos que has adquirido por no haber dicho que no a algo que te han pedido o que no sería necesario que tuvieras que hacer tú.

Aunque hayas dicho sí a alguien, puedes volver a hablar con esa persona para comentarle que necesitas centrarte en otras cosas y que no podrás hacerlo.

“Los propósitos y principios  simples y definidos dan lugar a un comportamiento inteligente y complejo.” Dee Hook

Dejar de procrastinar es un proceso, donde has de poner de tu parte, mucha práctica y, evidentemente, fuerza de voluntad. Sin embargo, sí que es verdad que tener un proceso fijo, unas ideas básicas, te permitirán saber cómo actuar ante esas tareas o proyectos que estás dejando a medias debido a tu procrastinación.

Te invito a que des fin a tu procrastinación actuando desde el compromiso de cambiarlo. Para ello te indico unas pautas básicas, con preguntas poderosas, que te permitirán ir reflexionando e integrando tu nuevo propósito de cambio.

1. Me doy cuenta y reconozco

¿Cómo describirías tu situación actual?

2. Situación actual

¿Qué te empuja a actuar como lo estás haciendo? ¿Qué te está faltando?

3. Apuesto por el cambio

¿Qué puedes obtener diferente si realizas la tarea?

4. Me marco en tiempo y forma tareas concretas y asequibles para alcanzar mi objetivos

Describe tu situación ideal y responde  ¿Qué puedes hacer para estar allí?

5. Entro en acción dando haciendo lo marcado paso a paso

¿Qué cosas tienes que hacer para llegar allí?

6.  Me premio por los logros obtenidos

Recompénsate y dite: Me gusta la eficacia para ser feliz  y estar en paz.

Todas estas pautas son eficaces, lo que no quiere decir que sean sencillas de implementar

El tema no es simple, porque la tendencia a la procrastinación posiblemente está muy arraigada en nuestro cerebro. Aunque es una batalla que merece la pena emprender.